El trabajo que nos quitará…quien sepa de inteligencia artificial

Preguntan en Linkedin por lo siguiente: ¿En qué concentraremos nuestro esfuerzo cuando la IA nos libere de casi todas nuestras tareas?

Pues siguiendo esta línea argumental, la respuesta es obvia: en el resto de tareas que no puedan ser liberadas y en todas aquéllas que nos interesan y a las que ahora les dedicamos menos tiempo por la sencilla razón de que carecemos de él.

Este escenario con un punto sombrío no es una distopía a lo Black Mirror de ésas que consumimos en las plataformas de streaming, sino una posibilidad cada vez más real, así que toca hacer un nuevo ejercicio de darwinismo laboral y adaptarse a los nuevos entornos. De nada vale refugiarse en un discurso de plañideras de un mundo al que difícilmente volveremos. O nos aclimatamos o nos morimos. No hay mucho más. Si quieres que la realidad no te atropelle, empieza a leer artículos y libros, a ver programas y a escuchar podcast sobre inteligencia artificial. Sobre todo, para saber qué está llegando.

¿Y qué es lo que presumiblemente está llegando? Como sostienen los expertos, la evolución de la IA nos permite aventurar que la automatización no alcanzará, como se pensaba antes, sólo a aquellas tareas ingratas o de escaso valor añadido puede hacer una máquina, sino también a tareas intelectuales y creativas de una mayor cualificación.

Las máquinas también sustituirán en parte al talento humano, Y ese talento, que hoy es productivo, quedará ocioso.

Tendremos millones de horas productivas de una cierta calidad para dedicarlas a lo que queramos, pero, por lo demás, seguiremos teniendo también el mismo dilema de la sociedad en analógico y de estas tres primeras décadas de la era digital: cómo hacer para que nos paguen dinero por lo que hacemos.

El dilema, en ese sentido, será social. ¿Qué hacemos para que millones de personas que ya no tendrán una carrera profesional al uso sientan que su vida vale como la de cualquier otro? ¿Somos conscientes de las consecuencias sociales y políticas de que haya tanta gente que nunca sabrá lo que es un puesto de trabajo en una empresa? ¿Habrá que pensar en rentas básicas para sujetar el miedo a quedarse fuera del circuito del trabajo y no tener ingresos para mantener a tu familia?

Sólo tengo un par de certezas al respecto. La primera es que no debemos sacrificar a las personas en el altar de los algoritmos. Y la segunda, que hay que trabajar en favor de unas nuevas reglas para la convivencia social en la era de la IA, una Carta Magna para que la convivencia entre los humanos y los algoritmos sea un win to win…en el que siempre ganemos más los primeros que los segundos.

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Lo que a uno le sorprende es que a alguien le sorprenda que en esta época tan cargada de prisas y de ansiedad no hayamos reparado en la necesidad de seguir forjando relaciones afectivas de calidad, es decir, presenciales, y que, por el contrario, nos hayamos tirado a relacionarnos sólo a través del móvil y de los ordenadores.

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