Nueve ideas para mejorar en tu trabajo en la era de la interrupción perpetua

Nos pasa a todos, ¿no? Pensamos que nos concentramos peor que antes y que nos cuesta más trabajo mantener la atención sobre aquello que estamos haciendo, más si cabe si se trata de leer un libro o un artículo o seguir una charla durante un par de horas. Las notificaciones perpetuas y la adicción a las pantallas nos están pasando más factura de la debida. Pero la buena noticia es que del scroll infinito también se sale. Os paso por aquí algunas recomendaciones para que no sintáis la sensación de que estáis perdiendo el tiempo y de que trabajáis muchísimo peor de lo que quisiéseis.

Aquí van.

1. Empieza haciendo una auditoría de tu día a día 

Haz este ejercicio: coge un bolígrafo y un cuaderno y apunta todas las operaciones que ejecutas en tu día a día profesional (también, si quieres, en tu vida personal). Desde las más importantes hasta las más nimias. Seguro que hay algunas en las que puedes mejorar tu técnica, usar una nueva aplicación o explorar mejor el uso de una herramienta para ahorrar tiempo. Te pongo algún ejemplo: aprender a usar mejor el word, descubrir una aplicación de inteligencia artificial, empezar a usar una técnica de ‘trabajo por lotes’  o conocer la pestaña de sustitución de textos de tu iphone o de tu android. 

 

2. Ponte en modo avión

Ya lo he dicho en algún artículo anterior. Salvo que por la singularidad de tu tarea te sea imposible, tienes que alejar el móvil de ti durante parte de tu tiempo de trabajo. No digo que pongas el móvil en modo avión. Te pido que te pongas tú en modo avión. Que te ‘auto dictes’ una orden de alejamiento del móvil durante un buen rato de cada día para, así, focalizarte en lo que estás haciendo y entrenar tu concentración. Ya verás que, al cabo de no mucho tiempo de disciplinarte, esta medida tienen efectos muy beneficiosos para ti.

3. Elimina las notificaciones

Al principio, tendrás mono de las interrupciones. Abrirás el móvil por si alguien te ha mandado algo y te sentirás extraño porque el teléfono no suena (ya sabes, el síndrome del teléfono apagado: ¿se estarán olvidando de mí?). Luego, cuando vayas acostumbrándote, el silencio de tu móvil te parecerá un canto gregoriano y te preguntarás cómo demonios podías vivir con el puñetero pitido de las notificaciones sonando a cada momento.

4. Huye de los amantes de las reuniones perpetuas

Si te dicen que te reúnas, acepta. Si te dicen que reúnas todos los días durante unas cuantas horas y tienes la posibilidad, huye. Estás ante el típico jefe o compañero que ha hecho un máster en ladrones del tiempo y se piensa que trabajar es reunirse. ¡Pues claro que hay que reunirse, pero con un mínimo orden del día y, sobre todo, poniendo un fecha límite para acabar la reunión¡ Ahí quien cree, por razones que desconozco, que enlazar una reunión tras otra es el colmo de trabajar en equipo. Pues no. Reuniones, las precisas.

5. Aplícate la estrategia del F-5

Tienes que estar al día de lo que ocurra en tu mercado profesional. Que se perciba qué sabes por dónde irá tu sector en el futuro. Actualízate en todo momento. Sigue en redes sociales a referentes de tu sector, participa en conversaciones, acude a charlas y foros en los que se hable de vuestros asuntos y participa.  Si lo haces, si participas, te adiestrarás en las habilidades que se requieren en cada momento en tu oficio… y serás más productivo. 

6. Reconcíliate con el papel

Usa parte del tiempo que dedicas a las pantallas, al móvil y a las redes sociales para leer más libros y periódicosSi quieres digerir bien la información de lo que lees, deja la pantalla y lee en papel. No hace falta la fe de un converso dispuesto a meterle fuego a todas las pantallas que se te pongan por delante. Basta con que te acostumbres a leer todos los días alguna pieza periodística, un informe o el capítulo de un libro en papel. Es una cuestión de dieta cognitiva. Si consumes productos que te ayudan a trabajar contra las distracciones y a mejorar tu concentración, como es el caso de papel, es de puro sentido común que lo hagas. 

7. No te impongas metas imposibles

Apúntate a los microhábitos. Concéntrate en ganar pequeñas batallas, que esto no va de invadir  Polonia en un fin de semana. Fíjate un reto doméstico y obsesiónate con ser constante. Da igual de qué vaya tu objetivo. Que sea aprender inglés, salir a correr o buscarte un espacio para leer. La clave es ir poco a poco y tener la determinación y el arrojo necesario para no abandonar tu objetivo a las primeras de cambio. En términos de productividad, céntrate por ejemplo en fijarte un listado de tareas que puedas abordar y en trabajar tu concentración durante unas cuantas horas del día. Y métete en la cabeza lo siguiente: no se trata de trabajar cientos de horas, sino de trabajar bien, que es distinto.

8. Habla con la gente sin una pantalla de por medio

Usa parte del tiempo que crees que estás haciendo networking en las redes, pero hacer networking de carne y hueso, que no todo va a ser mostrarse en la hoguera de las vanidades de Linkedin. Seguimos siendo personas que nos gusta conocer a otras personas, gente que confía más en los otros si le mira a los ojos o se toma un café con eso otros. 

9. Lo que tengas que hacer, hazlo

Tienes muy pocas excusas, por no decir ninguna, para ir mejorando en algún aspecto de tu vida profesional. Hazlo y ya verás que lo que pasará es que te preguntarás cómo es que no se te había ocurrido antes hacer estos cambios.

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